EL PODER DE LA RESILENCIA:

LA RESILENCIA

"Resiliencia: El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Boris Cyrulnik

1) Introducción:

El vocablo resiliencia viene del término latín resilio, «volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar». El término proviene de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse para recuperar la situación o forma original. Sería el caso por ejemplo, de un arco que se dobla para lanzar una flecha o un junco bajo la fuerza del viento.

La idea se puso de moda en la psicología en los años 60, para señalar la capacidad para adaptarse a situaciones adversas con resultados positivos. Aunque inicialmente se interpretó como una condición innata, progresivamente se fue aceptando cada vez más su vertiente individual, social y cultural. En la actualidad, se utiliza para hacer referencia a la capacidad de una persona de sobreponerse e incluso reforzarse ante situaciones traumáticas, tales como la muerte de un ser querido, un accidente, una enfermedad, una ruptura de pareja...Podría decirse entonces que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia, en base a la capacidad de un individuo de sobreponerse a un acontecimiento adverso, reforzarse en su condición y crecer desde una perspectiva positiva.

2) Evolución histórica del término:

Emmy Werner, en 1995 planteó tres usos generales del término resiliencia: buen desarrollo a pesar de alto riesgo social, mantenimiento de las competencias pese al estrés y recuperación después del trauma. Años más tarde, fue Emily Hunter (1999), quien conceptualizó la resiliencia como un continuo entre dos polos: «resiliencia menos que óptima» y «resiliencia óptima». De forma paralela, Michael Rutter (1999-2000), valoró la resiliencia como la resistencia relativa al riesgo psicosocial, atendiendo a la forma en que la persona enfrenta el riesgo. Años más tarde, Suniya Luthar (2000-2006) introduce un nuevo matiz, al reconocer la resiliencia como una adaptación positiva pese a la adversidad, enfatizando los dos elementos que la constituyen: la adversidad significativa y la adaptación positiva. Por aquellas fechas, el psiquiatra y psicoanalista Boris Cyrulnik divulgó su perspectiva con éxito y la expuso en su libro “los patitos feos” (2001).

BORIS CYRULNIK. PSIQUIATRA Y PSICOANALISTA.

3) La resilencia según Boris Cyrulnik:

Boris Cyrulnik nació en Burdeos en 1937. De familia judía, sufrió la muerte de sus padres en un campo de concentración nazi del que logró huir cuando sólo tenía 6 años. Tras la guerra, deambuló por centros de acogida hasta acabar en una granja de la Beneficencia. Por suerte, unos vecinos le inculcaron el amor a la vida y a la literatura, por lo que pudo educarse y crecer superando su pasado. Actualmente es un psiquiatra y psicoanalista francés reconocido, para el que dar un sentido a la vida es el aspecto determinante del proceso resiliente. La clave reside en los afectos, en la solidaridad y el contacto humano.

Por muy grave que sea lo que haya sufrido un niño, la psique se revela tan flexible, que con los ingredientes del contacto humano, el entendimiento y la palabra, se puede volver “a flote”. Boris Cyrulnik utiliza para entender el fenómeno de la resiliencia el concepto de “oxímoron”, que es una figura de la retórica que consiste en reunir dos términos de sentido opuesto para generar un nuevo significado: la “oscura claridad”, un “maravilloso sufrimiento”, el “sol negro” de la melancolía.

“Hay que ver el problema desde sus dos caras. Del exterior, la frecuencia de la resiliencia prueba que es posible recuperarse. Del interior del sujeto, estar estructurado como un oxímoron revela la división del hombre herido, la cohabitación del Cielo y el Infierno, la felicidad en el filo de la navaja”. “La felicidad existe únicamente en la representación mental, por tanto es siempre fruto de la elaboración. Es algo a trabajar. Y ella se construye en el encuentro con el otro”.

Cyrulnik pone así en valor el carácter social de cada ser humano, cuya individualidad se construye en un campo de tensiones afectivas estructurado por palabras. Pero en términos de la resiliencia, las posibilidades de reestructuración no cesan nunca. Para Boris Cyrulnik la resilencia se resume en la capacidad del ser humano para sobreponerse a la más grave adversidad “Cuando un niño sea expulsado de su hogar como consecuencia de un trastorno familiar, cuando se le coloque en una institución totalitaria, cuando la violencia del estado se extienda por todo el planeta, cuando los encargados de asistirle lo maltraten, cuando cada sufrimiento proceda de otro sufrimiento, como una catarata, será conveniente actuar sobre todas y cada una de las fases de la catástrofe: habrá un momento político para luchar contra esos crímenes, un momento filosófico para criticar las teorías que preparan esos crímenes, un momento técnico para reparar las heridas y un momento resiliente para retomar el curso de la existencia”.

4) Los pilares de la resilencia:

La resiliencia no es una característica que una individuo posea de forma predeterminada. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona. Distintos factores contribuyen a su desarrollo y hay múltiples estudios que demuestran que resultan determinantes las relaciones de cariño dentro y fuera de la familia. Las relaciones que trasmiten amor, confianza y seguridad, contribuyen a reafirmar la resiliencia de la persona. Hay distintos factores que contribuyen a que una persona sea más resilente y los enumeramos a continuación:

1) Asumir las propias fortalezas y debilidades: Ser realista respecto a las propias capacidades es necesario para ser más resistentes. Plantearnos objetivos razonables es la mejor forma de poder conseguirlos.

2) Creatividad: Hacer una trabajo activo con soluciones novedosas ante los problemas es una buena fórmula para sobrevivir.

3) Autoconfianza: Tener confianza en uno mismo es necesario y resulta determinante en los peores momentos.

4) Crecerse en la dificultad: Cualquier dificultad es una oportunidad para aprender y reforzarnos en lo que somos. Las crisis vitales son momentos decisivos que nos permiten analizar los problemas y crecer emocionalmente.

5) Practicar el mindfulness o conciencia plena: Se trata de vivir en el aquí y ahora con flexibilidad para encarar lo que nos depara el futuro. Es importante aprender a disfrutar de los pequeños detalles del día a día, sin perder la capacidad para disfrutar.

6) Objetividad pero con optimismo: Hay que trabajar una actitud realista pero optimista ante la adversidad, recordando siempre que el día de mañana puede ser mejor.

7) Positivismo: Es determinante rodearse de personas con actitud positiva.

LAS CLAVES DE LA RESILENCIA

8) Potenciar el autocontrol de las emociones pero no de las situaciones: Aceptar la incertidumbre pero con cierto control emocional es básico para afrontar la vida.

9) Flexibilidad ante los cambios: Cualquier cambio por malo que resulte es siempre una oportunidad.

10) Tenacidad: Tener un propósito firme a pesar de la adversidad es imprescindible para salir adelante. Desarrolle metas realistas y haga algo regularmente que le permita moverse hacia sus metas, aunque le parezca que el logro es pequeño.

11) Buen humor: Saber reírse de uno mismo y bromear respecto a la adversidad es una virtud de las personas resilentes.

12) Tener apoyos sociales: Es importante establecer buenas relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas decisivas en su vida. Aceptar ayuda y apoyo de personas que lo quieren y escuchan fortalece la resiliencia.


M. Ponce, Médico Psiquiatra